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Entrevista: La Fuenlabreña que hace accesible el arte a las personas invidentes. Noviembre 2018. Fuenlabrada tu Ciudad. Núm. 7. Pp 20.
Cristina de Diego Mayoral pinta cuadros, ha estudiado Derecho, Turismo, Bellas Artes, es técnico en Protocolo, habla inglés, italiano y algo de alemán. Asesora a la Unión Europea y además es ciega.
A los 21 años y a consecuencia de una enfermedad, perdió la visión. Estudiaba Derecho y vio cómo su vida se venía abajo. “Entras en crisis, pero al final decidí vivir”, dice.
Y así, viviendo, es como llegó a colaborar con la Unión Europea y con la Comisión de Ocio y Turismo del Comité Español de Personas con Discapacidad para hacer accesibles a las personas ciegas, las obras de arte de los museos.
“Hay centros certificados como accesibles pero sólo arquitectónicamente. ¿De qué me sirve a mí entrar a un museo si no puedo disfrutar de sus obras?. ¿Para poder llegar a la cafetería?”, señala con humor.
Hay pocos en España que cumplen esta función, entre ellos el Reina Sofía o el Thyssen, con el que colabora además del museo Lázaro Galdiano. “Necesitamos que nos permitan tocar, que nos acompañen y nos expliquen, que haya sistemas que vía tacto, nos permitan discernir entre formas o colores”. Y va más a allá. “Es necesario enseñar a los artistas a crear obras accesibles y adaptadas”. Y en eso está Cristina.
Desde que se matriculó en el Doble Grado de Turismo y Bellas Artes, pinta. Con ayuda de una profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, utiliza un método para reproducir dibujos utilizando plastilina y así reconocer los contornos. A partir de ahí y con la ayuda descriptiva que la ofrecen, entra en juego su imaginación con resultados sorprendentes.
“Una persona que no puede ver necesita unos medios de apoyo mínimos para percibir, usando los otros sentidos, la estética de una obra de arte y crearse así su imagen mental de la misma” explica Cristina.
Se dio cuenta de las deficiencias de nuestras salas de exposiciones e intenta que eso cambie. “Si quería facilitar mis impresiones y mi experiencia tanto al Comité Español como a la Unión Europea, necesitaba formarme y me matriculé en Bellas Artes.
Aunque nacida en Leganés, ha pasado media vida en Fuenlabrada, donde reside. “Fuenlabrada a mi me ha dado mucha vida. Si tengo que valorarla en una escala del 1 al 10, le doy un 10 por tener las infraestructuras y servicios que necesito”.
El Hospital, la Universidad, Metrosur, calles y pasos de cebra con diferentes pavimentos, semáforos sonoros, son algunos de los equipamientos imprescindibles y adaptados de su día a día. “Queda mucho por hacer, pero me consta que se está haciendo”.

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